MANOLITO GAFOTAS COMO MOLO PDF

El aprobado en el resto le importaba un pimiento. Ahora ya me he quedado sin poder hablar de ese gran tema: el dinero. Y eso que la Luisa me pregunta; pues nada. Me encantaba hablar del dinero. A lo mejor es que de mayor voy a ser un gran banquero, o a lo mejor es que voy a ser un poco pobre, como mis padres.

Author:Tygocage Dajin
Country:Mauritania
Language:English (Spanish)
Genre:Health and Food
Published (Last):12 February 2012
Pages:299
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ISBN:220-3-49022-544-5
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El aprobado en el resto le importaba un pimiento. Ahora ya me he quedado sin poder hablar de ese gran tema: el dinero. Y eso que la Luisa me pregunta; pues nada. Me encantaba hablar del dinero. A lo mejor es que de mayor voy a ser un gran banquero, o a lo mejor es que voy a ser un poco pobre, como mis padres.

Ellos se apuntan a un bombardeo. Son herencias que te arruinan la vida. El primero en desaparecer fue mi gran amigo el Orejones el cerdo traidor, ya sabes. Porque es el mismo pueblo, porque sus padres son los dos de Carcagente, pero van en distintos meses porque actualmente no se pueden soportar. Por la tarde aparecieron: rojos y sin comer.

Susana BB-SS. Los abuelos de Paquito Medina tienen una casa que mola cincuenta kilotes de oro: abres la ventana y se ve el estadio del Rayo Vallecano. Primero nos pega y luego se arrepiente. A lo mejor el mes que viene nos vamos a Mota del Cuervo con mi abuelo, que tiene una casa con un corral para hacer caca y unas bombillas en el techo.

Esto es lo que le he puesto: Hola, Yihad. No te molestes pero me duele que escribas Hola sin H. No vuelvas, Gafotas. El verano en Carabanchel Alto es como en todas partes del mundo: hay piscina, hay helados, hay horas de siesta y hay horas de fresca.

Los de la mesa de al lado estaban hasta las narices, y yo me estaba sintiendo super-cortado. Son dos formas de verlo. Es imposible que uno pueda ser un Buda Feliz en esas condiciones. Uno de los torreones es la chimenea. Se han debido de equivocar de personaje porque la Luisa hizo su casa pensando en Blancanieves y no en la bruja. Se aprovecha porque no hay otra como yo, que me quedo sin veraneo y encima a cuidarla casa de las vecinas.

Has acertado: la misma Luisa de siempre, la del mismo morro de antes. Lo entiendo. Mi madre estuvo hablando sola en la cocina mientras preparaba la cena lo menos media hora. Pero tuvimos que perdonarla inmediatamente. Conque veas el principio y el final basta. Se ve que para ella el tener un hijo manco era algo secundario. Al que le cuente a la Luisa lo que ha pasado le corto la lengua.

Siempre me queda la duda de si estas cosas las dice totalmente en serio o medio en serio medio en broma. La Luisa se fue muy indignada pero muy despacito, para que no se le saliera el agua de la pecera. En esa semana no se dirigieron la palabra. La Luisa, con las llaves de su casa en la mano, dijo: —Cata, si no te importa Es mi madre, pero es muy lista. Como ves, hay muchas maneras de decir la misma cosa.

O sea, un exitazo. Yo reconozco que es una frase un poco rara para decirla en voz alta, a no ser que seas un chulito como Yihad, pero estoy seguro de que pensarla la piensa mucha gente.

No entiende ese tipo de bromitas. Las chicas se desnudan delante de ti y encima luego se molestan si las miras a esas zonas del cuerpo humano donde sin querer se te van los ojos. Menos mal que esta vez nos llevaba mi abuelo. Que se lo diga mi nieto: no merece la pena. Por fin nos dejaron pasar. Estuvimos a punto de ahogamos de la risa en bastantes ocasiones. Es bastante doloroso pero hay cosas peores en la vida: ir al colegio, por ejemplo. Somos gente dura. Encima les tuve que dar las gracias.

Se las di yo, claro. El Orejones no tiene modales, lo que tiene es mucho morro. Con este tipo de juegos nos mosqueamos enseguida. Yo me puse a llorar inmediatamente. Mi abuelo y yo nos pusimos a llorar. Seguro que se meaba a media noche. Mi abuelo y yo estuvimos todo el tiempo esperando en el portal. Esta noche me lo han dejado en mi cama.

No me importa que me la mee. Tengo mis despistes. En fin, son principios que me cuestan mucho trabajo cumplir a rajatabla porque, sinceramente, cuando un ser humano viejo se cae lo que te sale del alma es partirte de risa. Menos mal que, inmediatamente, cuando eso ocurre, se ponen en marcha mis principios: se cae el abuelo de turno, te muerdes los labios con fuerza sobrehumana y te aseguro que la risa se puede convertir en llanto.

Pero hay principios por los que no paso. Porque no me lo permite la madre Naturaleza. Las lavadoras no funcionan, te aviso. A la hora de repartir patadas no hay quien le gane. El caso es que mi madre y la Luisa se pusieron de acuerdo para apuntarme a los cursillos de estilo de la piscina de mi barrio. Y no es que sea enemigo del agua. No exageraba, amigos. Pero ellas ni le miraron. Mi abuelo en mi casa tiene voz pero no tiene voto. Otro cero a la izquierda, como yo. Me estaba emocionando.

Aquello de nadar con estilo empezaba a gustarme. Todos los chicos se tiraron sin dudarlo dos veces. Mi madre y la Luisa me miraban con ojos de ansiedad. Su madre, bueno, mi madre me abrazaba. En la muerte del monitor, se entiende. Ja, ja. Mi madre, que debe de ser pariente lejana de James Bond, dice: —Ya va tu abuelo a buscar a los de la cabra.

Mi madre dice: —Hay que ver este hombre, que parece tonto. Por callarme, estuve a punto de perder a una madre. En mi casa, la realidad supera cualquier programa de sucesos sangrientos. Te equivocas. Y mi padre y yo la sujetamos de la falda mientras grita. Mi padre es partidario de dejar vivir a las personas, y mi madre, de no dejar vivir a nadie. No quiere ser hija de Travolta. Yo, sin embargo, estoy cantidad de orgulloso. Esa es mi madre: la verdad por delante aunque sea dolorosa.

Fuimos los primeros en ponemos en la barra. Mi abuelo dijo: —Estos dos y yo queremos lo de siempre. Fueron las primeras coca-colas y el primer tinto de verano de la noche.

Siempre recuerdo uno de los consejos de mi abuelo: —En la vida hay que saber perder. Hay versiones que dicen que diez, otras que doce Oye, que esto que he dicho que lo atamos a los barrotes no es verdad. Le hicieron corro y le daban palmas. Volvamos a la pista de baile.

Esa mujer me resultaba familiar porque era Entre la Luisa y ella se lo llevaron, cada una de un brazo, como si fuera un detenido, y ellas dos, guardias civiles. Hay momentos en la vida en que no sabes si alegrarte o echarte a llorar. Yo creo que es inmortal.

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¡Cómo molo! Otra de Manolito Gafotas

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